¿Me separo o no? Cuando no sabes qué hacer
Por Rocío López de la Chica
Fundadora de Creada
Hay preguntas que pesan más que otras. Hay dudas que te despiertan a las tres de la mañana y se quedan ahí, dando vueltas, mientras intentas encontrar una respuesta que no termina de llegar.
¿Me separo o no?
Si estás aquí, leyendo esto, probablemente es porque esa pregunta ha estado rondando tu cabeza durante días, semanas o incluso meses. Y lo primero que queremos decirte es esto: cuestionártelo no significa que hayas fracasado. Significa que estás viva, que estás creciendo, que algo dentro de ti está pidiendo ser escuchado.
Porque la duda, aunque duela, también es una forma de madurez.
Quién te habla desde el otro lado
Soy Rocío López de la Chica, y yo también estuve atravesando por esas dudas hasta que me separé.
Sé lo que es despertarte en medio de la noche con esa pregunta dando vueltas. Sé lo que es sentir que estás fallando, que deberías poder más, que algo está mal en ti por no poder sostener lo que un día fue hermoso mientras piensas que estás rompiendo una familia. Y también sé lo que es atravesar ese proceso y llegar al otro lado con paz.
¿No sabes por dónde empezar?
Entender qué es una separación consciente es el primer paso para dejar de sufrir. He preparado un vídeo corto explicándolo.
Creada nace de esa experiencia. No es un proyecto teórico. Tanto yo, Rocío como Miguel Ángel creamos este espacio para ayudarte a cuidar de ti y de tus peques tanto en el proceso de separación como de familia enlazada.
Además de profesionales del crecimiento personal, somos una madre y un padre que ya han vivido lo que tú estás viviendo ahora.
Cada uno de nosotros ha llevado a cabo una separación consciente y juntos hemos creado nuestra FAMILIA ENLAZADA. Por eso, nuestra historia personal y larga trayectoria profesional nos permite conocer, de primera mano, cuáles son los miedos, las preocupaciones y el dolor que estás sintiendo. También las necesidades emocionales de los peques ante este cambio en el molde familiar.
Aquí no encontrarás juicios, ni consejos fríos, ni fórmulas mágicas. Lo que vas a encontrar es acompañamiento real, humano y profesional.
"Porque separarte no tiene que ser una guerra. Puede ser el comienzo de una nueva forma de amar, de cuidar y de que tu familia y tú puedan vivir en paz."
Lo que nadie te contó sobre las relaciones
Crecimos con Hollywood de una mano, Disney de la otra y la tradición judeocristiana a nuestra espalda. Nos enseñaron que el gran hito era el matrimonio, ese momento mágico del "fueron felices para siempre".
Como si la historia terminara ahí.
Como si las personas no cambiáramos.
Como si el tiempo no nos transformara inevitablemente.
Pero la verdad es que las relaciones no son lineales. Son cíclicas, igual que las estaciones del año. Igual que un árbol que florece, da frutos y después se queda desnudo en invierno. Eso no significa que el árbol haya muerto, simplemente está atravesando otra fase de su ciclo.
Y lo mismo pasa contigo.
La persona que eras cuando decidiste estar con tu pareja no es la misma que eres hoy. Las experiencias que has vivido —sobre todo si has sido madre— te han cambiado. Y eso no es algo de lo que avergonzarse. Es parte de estar viva.
A veces, los crecimientos van por caminos diferentes. A veces, ya no podemos aprender más del otro. Y cuando eso pasa, nuestro proceso como pareja puede haber terminado, aunque el vínculo familiar permanezca para siempre.
El gran conflicto: lo que sientes vs. lo que piensas
Aquí es donde comienza el verdadero dolor.
Tu cuerpo te dice algo: "Así no" o "Aquí no". Sientes que algo no encaja, que algo necesita cambiar. Pero entonces tu mente se pone en marcha con sus propias respuestas: "Si te separas, has fracasado. Vas a traumatizar a tus hijos. No puedes hacerles esto".
Y ahí quedas atrapada, entre lo que tu corazón sabe y lo que tu cabeza te repite una y otra vez.
Ese conflicto no es un problema. Es una falta de acuerdo con lo que estás viviendo. Y lo que necesitas no es eliminarlo, sino encontrar un nuevo equilibrio que te permita estar en paz.
Pero para eso, primero tienes que entender algo fundamental: tu cuerpo no miente.
En la mente nos inventamos discursos. Nos contamos lo que queremos creer, lo que pensamos que deberíamos sentir. Pero en el cuerpo no podemos inventarnos las sensaciones. Ahí está la verdad. Ahí está quién eres realmente.
Aunque tu mente no sepa responder quién eres, tu cuerpo sí lo sabe. Y tu cuerpo sabe cuál es tu camino, qué necesitas para seguir creciendo, aprendiendo y evolucionando.
Separarte no tiene por qué ser una guerra, ni para ti ni para tus hijos.
Si estás pensando en separarte y sientes culpa o miedo por tus hijos, no estás sola.
Yo misma lo he vivido, sé de primera mano lo que estás viviendo porque yo estuve en tu lugar.
Por eso, te quiero invitar a que descubras cómo vivir una separación consciente sin perder la calma ni el vínculo familiar.
Este video te ayudará a entender qué te pasa y cómo acompañarles sin que tú te rompas.
El conflicto no es el enemigo
Nos han enseñado que la ausencia de conflicto significa paz. Pero eso no es verdad.
El conflicto solo puede darse en relaciones de equivalencia, en relaciones donde ambas personas tienen voz. Cuando uno se somete al otro, no hay roce. Y en apariencia, todo parece estar bien. Pero esa no es paz, es silencio.
La paz real viene de resolver las diferencias, no de esconderlas.
Por eso, empezar a cuestionarte dónde estás, no es el problema. Es el primer paso para crecer. Es revisar, es darte cuenta de que algo necesita atención. Y eso, lejos de ser una debilidad, es una enorme fortaleza.
Porque somos quienes somos hoy gracias a los malos momentos, a las crisis, a las dificultades que hemos atravesado. No esquivar lo que duele es también una forma de madurar.
La familia no se rompe, cambia de forma
Si hay un mensaje que me gustaría que calara profundamente es este: la separación no tiene por qué ser una ruptura. No tiene por qué ser un trauma. Puede ser simplemente una etapa más dentro de tu ciclo evolutivo como persona.
Las relaciones, igual que se pueden empezar desde el amor, también se pueden terminar desde el amor.
Y cuando hay hijos, el vínculo sigue. Siempre. Lo que cambia es la forma de ser familia, pero no la familia en sí. Porque lo que determina la felicidad de los hijos no es si sus padres viven juntos o no, sino si las relaciones son sanas o no.
Tus hijos van a estar bien si tú estás bien. Y si quedarte en una relación que ya no te sostiene te está rompiendo por dentro, ellos también lo van a notar.
"Separarte no es fracasar. Es elegir conscientemente un camino que te permita estar en paz."
No tienes que decidir sola
Puede que en este momento te sientas perdida, confundida, incluso paralizada. Puede que tu cuerpo esté dormido después de tanto tiempo sin escucharlo. Y eso es completamente normal.
No tienes que tomar esta decisión sola. No tienes que cargar con todo el peso de esta duda sin nadie que te acompañe.
Porque algo que hemos aprendido después de acompañar a cientos de mujeres en este proceso es que vivirlo en soledad es profundamente desagradable. Y no hace falta.
Cierre
Sé que no es fácil. Sé que estás atravesando uno de los momentos más difíciles de tu vida. Y también sé que dentro de ti hay una fuerza enorme, aunque ahora mismo no la veas.
Cuestionarte no es debilidad. Es valentía.
Dudar no es fracasar. Es madurar.
Y pedir ayuda no es rendirse. Es elegir no estar sola.
La respuesta a "¿me separo o no?" no la tengo yo ni nadie. La tienes tú. Pero mi equipo y yo podemos ayudarte a encontrarla, a aliviar la confusión y a recuperar la calma necesaria para tomar decisiones sin culpa ni ansiedad.
Porque la familia no se rompe. Solo cambia de molde.
Y tú vas a estar bien.
Hay una forma de separarse sin hacerse daño
Si sientes que la culpa o el miedo te paralizan, he grabado un vídeo donde explico paso a paso cómo transformar el dolor en calma y proteger a tus hijos.