¿Me separo o no? Cuando no sabes qué hacer
Por Rocío López de la Chica
Fundadora de Creada
Hay algo que probablemente te ha pasado por la cabeza cientos de veces. Puede que sea en medio de la noche, cuando no puedes dormir. O mientras miras a tus hijos jugar, ajenos a todo.
"Si me separo, ¿les estaré destrozando la vida?"
Esa pregunta pesa. Pesa tanto que a veces se queda contigo durante meses, incluso años. Y te frena. Porque lo último que quieres en el mundo es hacerles daño.
Pero hay algo que necesitas saber: lo que tus hijos necesitan no es lo que te han dicho que necesitan.
Quién te habla desde el otro lado
Soy Rocío López de la Chica, y yo también estuve atravesando por esas dudas hasta que me separé.
Sé lo que es despertarte en medio de la noche con esa pregunta dando vueltas. Sé lo que es sentir que estás fallando, que deberías poder más, que algo está mal en ti por no poder sostener lo que un día fue hermoso mientras piensas que estás rompiendo una familia. Y también sé lo que es atravesar ese proceso y llegar al otro lado con paz.
¿No sabes por dónde empezar?
Entender qué es una separación consciente es el primer paso para dejar de sufrir. He preparado un vídeo corto explicándolo.
Creada nace de esa experiencia. No es un proyecto teórico. Tanto yo, Rocío como Miguel Ángel creamos este espacio para ayudarte a cuidar de ti y de tus peques tanto en el proceso de separación como de familia enlazada.
Además de profesionales del crecimiento personal, somos una madre y un padre que ya han vivido lo que tú estás viviendo ahora.
Cada uno de nosotros ha llevado a cabo una separación consciente y juntos hemos creado nuestra FAMILIA ENLAZADA. Por eso, nuestra historia personal y larga trayectoria profesional nos permite conocer, de primera mano, cuáles son los miedos, las preocupaciones y el dolor que estás sintiendo. También las necesidades emocionales de los peques ante este cambio en el molde familiar.
Aquí no encontrarás juicios, ni consejos fríos, ni fórmulas mágicas. Lo que vas a encontrar es acompañamiento real, humano y profesional.
"Porque separarte no tiene que ser una guerra. Puede ser el comienzo de una nueva forma de amar, de cuidar y de que tu familia y tú puedan vivir en paz."
Lo que realmente daña no es la separación
Nos hemos creído que los niños necesitan que papá y mamá estén juntos a toda costa. Que es mejor aguantar, mantener la estructura familiar aunque por dentro todo esté roto. Pero a costa de qué.
¿Cuántas parejas conviven en la misma casa, pero viven en tensión constante?
Conformismo. Esa sensación de "no aguanto más a esta persona", pero ahí seguimos. Por ellos. Por los niños.
Y sin embargo, esa energía es exactamente lo que ellos reciben.
Los hijos no aprenden por lo que les decimos. Aprenden por lo que nos ven hacer. Si lo que ven es una relación donde no hay amor real, donde hay falta de respeto, donde uno de los dos pasa por encima de sí mismo para mantener la apariencia... eso es lo que van a reproducir el día de mañana.
Queremos que tengan relaciones sanas, que se amen de verdad. Pero, ¿tienen algún espejo en el que mirarse para saber qué es amarse?
Lo que aprenden, entonces, es que amar es aguantar. Que amar es sacrificarse sin límites. Y eso no tiene que ver con el amor propio ni con el respeto real.
Entonces, ¿qué necesitan realmente tus hijos?
Lo malo no es una separación. Lo malo no es mantener una relación de pareja.
Lo malo es una mala gestión.
Una mala gestión de una relación de pareja puede dañar tanto como una mala gestión de una separación. Lo que marca la diferencia no es si estáis juntos o separados. Es cómo vives esa decisión y qué ejemplo transmites.
Tus hijos necesitan:
Que seas feliz, o al menos que te estés cuidando. Necesitan verte como un adulto emocionalmente sano, no como alguien que se anula por mantener una estructura.
Que sus necesidades emocionales básicas estén cubiertas. Y esas necesidades no dependen de que papá y mamá duerman bajo el mismo techo. Dependen de que haya presencia, escucha, calma y amor disponible.
Que no los conviertas en "hijos pegamento". Cuando te quedas en una relación únicamente por ellos, les cargas con la responsabilidad de mantener a esa pareja junta. Y ese peso no les corresponde.
Que no los conviertas en "hijos pegamento". Cuando te quedas en una relación únicamente por ellos, les cargas con la responsabilidad de mantener a esa pareja junta. Y ese peso no les corresponde.
Separarte con hijos no significa que la familia se rompa, solo cambia de forma.
Descubre cómo vivir una separación consciente sin culpa y sin conflictos innecesarios. Mira este video y aprende cómo acompañar a tus hijos desde la serenidad, no desde el miedo.
Pero, ¿y si solo yo puedo hacerlo consciente?
Puede que una de tus mayores preocupaciones sea esta: "Vale, yo puedo intentar hacerlo bien. Pero, ¿y si la otra parte no colabora? ¿Y si sigue con rencor, con ira, proyectando dolor?"
Es real. Hay separaciones donde solo una de las partes está disponible para transitarlas con conciencia. Y sí, eso hace que sea más difícil. Tus hijos pueden vivir situaciones dolorosas, confusas, porque la otra parte no está poniendo de su lado.
Pero aun así, una separación consciente es posible.
Aunque solo sea desde ti.
Porque si al menos tú puedes ofrecer ese espacio de calma, de escucha, de validación emocional, tus hijos tendrán un refugio. Un lugar donde puedan expresar lo que sienten sin miedo, sin juicio. Y eso ya es reparador.
¿Significa que te va a tocar hacer más trabajo? Sí. Probablemente te toque ser esa cueva, ese lugar seguro donde ellos puedan ir cuando se sientan perdidos. Pero se puede. Y merece la pena.
Los niños te sienten como un único ente
Hay algo más que necesitas entender sobre cómo tus hijos te perciben: te sienten a ti y a su padre/madre como un único ser.
Hasta que no viven una separación en su propia piel, no pueden comprender que mamá y papá son dos personas diferentes. Para ellos, en su corazón, estáis unidos. Sois uno.
Por eso, cuando una de las partes habla mal de la otra, cuando proyecta rabia o rencor, el niño no lo vive como un ataque a papá o mamá. Lo vive como un ataque a una parte de sí mismo.
Y por eso duele tanto.
Como adultos, podéis dejar de ser pareja. Pero como madre y padre, vais a seguir siéndolo toda la vida. Y eso es lo que tus hijos necesitan saber: que aunque mamá y papá ya no estén juntos, la familia sigue existiendo.
Tu dolor es tuyo, no de ellos
Es normal sentir rabia, frustración, tristeza. Es normal sentirte dolida, herida, perdida. Todo eso forma parte del proceso de separación.
Pero esas emociones son tuyas. Y gestionarlas es tu responsabilidad como adulta, no la de tus hijos.
Sí, es difícil. Sobre todo cuando te sientes víctima, cuando la separación te cayó como una noticia inesperada y sientes que te arrancaron algo de golpe. Pero incluso en esos casos, hay algo que revisar: ¿realmente fue tan inesperado? ¿O hubo señales que no quisiste ver?
No se trata de culpar. Se trata de asumir. De entender que como pareja dejasteis de ser, pero como madre y padre seguís siendo. Y esa parte no puede quedarse contaminada por el dolor de la ruptura.
Tus hijos no necesitan que finjas que estás bien. Necesitan que estés presente, que seas honesta con lo que sientes sin proyectarlo sobre ellos, y que les des permiso para sentir todo lo que necesiten sentir.
Una separación consciente con hijos sí es posible
No tienes que hacerlo perfecta. No tienes que tener todas las respuestas. Pero sí puedes elegir hacerlo desde la calma, desde el respeto y desde el amor.
Una separación consciente no significa que no haya dolor. Significa que ese dolor se transita de forma que no destruye a nadie. Ni a ti, ni a ellos.
Significa que puedes soltar sin culpa. Que puedes elegir tu bienestar sin sentir que estás traicionando a tus hijos. Porque al final, lo que ellos necesitan no es que aguantes. Es que seas un adulto emocionalmente disponible. Y eso solo lo puedes ser si tú estás bien.
Si cuestionas tu relación, si te sientes atrapada entre tu dolor y tu responsabilidad como madre, si no sabes cómo dar el paso sin hacer daño... no estás sola. Podemos ayudarte a encontrar calma, claridad y dirección.
Hay una forma de separarse sin hacerse daño
Si sientes que la culpa o el miedo te paralizan, he grabado un vídeo donde explico paso a paso cómo transformar el dolor en calma y proteger a tus hijos.